Monday, October 06, 2008

Buenos días, venimos a joderlos hasta la muerte.



Pocas películas pueden llegar a ser realmente molestas como Funny Games y es que las personalidades de los verdaderos protagonistas de la película superan por mucho cualquier intento que alguien con cierto rasgo de normalidad, haya hecho para ser el más castroso del planeta.

La película no tiene ni la narración más hábil, ni la historia más creíble, ni la trama más interesante. Se trata más bien de una tortura con algunos breaks que Michael Haneke preparó para los espectadores a los que puede y que se dejan enganchar en la historia. Una vez que los tiene en sus manos por un lado los machetea constantemente con una historia que nunca termina como las demás y por otro da pequeños respiros y treguas que no son fáciles de entender en primera instancia.

En otra situación están los que, de algún u otro modo, no se dejaron enganchar en la historia y sólo pueden ver un desfile de sucesos intrascendentes y aburridos que retardan un ansiado desenlace. Para ellos Haneke es bastante desafortunado y queda en el papel del simple director de una película idiota, mientras que para los primeros (me incluyo) se quedan con el del creador de todo un proyecto muy interesante.

Yo antes pensaba que Martí Batres podría llegar a ser la persona más desquiciante del mundo, después de ver esta película, me doy cuenta que ni para eso es bueno el licenciado (en este país todos somos licenciados) Batres Guadarrama.